Los nombres de los planetas es una herencia romana, que les bautizaron con su versión de los nombres de los dioses griegos. El planeta Mercurio, que siempre se le ve muy cerca del Sol, el astro rey, lleva el nombre del mensajero de Júpiter, rey de los dioses. El brillante Venus recuerda a la hermosa diosa del amor. Marte, de color rojo, recibe su nombre del sangriento rey de la guerra. Saturno, situado más allá de Júpiter, es lógico que lleve el nombre del padre de éste. El mismo criterio se siguió a finales del siglo XVIII para nombrar al primer planeta descubierto gracias al telescopio: Urano, rey de los cielos, era el padre de Saturno.

En 1848 se descubrió un nuevo planeta, de tonos azules, por lo que se le llamó Neptuno, dios de los mares. Por último está Plutón, descubierto en 1931. Su nombre es un tributo a Percival Lowell, quien dedicó mucho tiempo y dinero a buscarlo, aunque fue descubierto después de su muerte en el observatorio que fundó. Plutón empieza por las iniciales de su nombre y además es el nombre del dios del mundo subterráneo.