El cielo por la noche, si estamos en un lugar bien oscuro apartado de luces urbanas y no hay luna, se nos presenta como un conglomerado de puntos luminosos en el que parece imposible orientarse. Esta debe ser la primera lección para quien quiera adentrarse en el terreno de la Astronomía: reconocer en la bóveda celeste las principales estrellas y constelaciones.

Nuestro recorrido comenzará localizando algunas estrellas y constelaciones que destacan claramente y que son fáciles de situar, del mismo modo que cuando estudiamos el plano de una ciudad desconocida hacemos el esfuerzo de retener algunos puntos (plazas, calles, edificios) relevantes que nos sirvan luego para orientarnos en su visita. A partir de esas referencias iremos en busca de otras menos llamativas trazando imaginariamente calles (rectas o curvas) en el cielo que nos lleven sin pérdida a identificar nuevas estrellas y constelaciones.

Autor: Antonio Arribas de Costa