Quizás, alguno de los lectores, alguna vez se ha maravillado al ver en el cielo algo parecido a las imágenes que ilustran este artículo, preguntándose qué podía ser lo que veía. Todas las imágenes corresponden a lo mismo: HALOS, uno de los efectos más singulares y complicados de la refracción de la luz en el mundo atmosférico.

Los halos, junto a cruces y coronas son, entre todos los fenómenos ópticos, los que más han llamado la atención de los pueblos y los que ocupan un lugar preferente en los anales meteorológicos supersticiosos. Pero se trata simplemente de fenómenos físicos naturales y son consecuencia de los efectos de la luz en la atmósfera.

Un halo es mi fenómeno óptico causado por la atmósfera de la Tierra; es decir, es un meteoro. Al igual que también son meteoros la lluvia, la nieve o el granizo; los rayos y relámpagos, la aurora boreal, el humo y la calima; e incluso son meteoros las estrellas fugaces.

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